“De la negación de nuestra identidad ha dependido la salvación de la misma”. Antonio Manuel

Antonio Manuel en una escena de “Las llaves de la memoria” de Jesús Armesto.

Hace ya unos mesesitos y llevada por la curiosidad y por la sed de respuestas, me puse en contacto con el escritor y el profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba, Antonio Manuel. El objetivo era poder traer a este proyecto muchas de las dudas que yo tenía sobre mi propia procedencia y hacerlo con una persona que ha trabajado el pasado andaluz no sólo desde la Historia sino desde la memoria sentida. Estaba esperando acabarme su obra La huella morisca para poder sacar a la luz esta entrevista junto a una pequeña reseña de la misma pero, como me habéis mandado tantas veces el vídeo de Antonio Manuel que explica el origen de la palabra Flamenco en la película “Las llaves de la memoria“, creo que es un buen momento para publicar estas preguntillas y ampliar más adelante quizás de una manera más cercana si él nos lo permite.

¡Espero que os sirva!

P. ¿Quiénes somos las personas payas andaluzas?*

R. Entiendo que por “payas” quieres decir “no gitanas”. En caló, la expresión “payo-paya” no es el antónimo etimológico de gitano-na. Alude más bien a una persona estúpida, de escasas luces, lacia. En el diccionario que acompaña la Historia y Costumbres de los Gitanos de Pabanó, la palabra payo-ya se traduce por pastor o pastora. Y sin embargo, tu pregunta es muy buena.

El antónimo natural de gitano es castellano. Incluso “no gitano” puede ser igualmente “gachó-gachí”, por referencia a andaluz o andaluza, pero sin llegar a ser su antónimo. Que haya acabado asociándose el payo (pastor) a no gitano, evidencia aún más que se refiere a una persona castellana, es decir, no andaluza.

Tras las persecuciones del distinto al castellano-católico se genera un magma popular integrado por moriscos, marranos, gitanos, negros y cualesquiera otros que no participaran del patrón impuesto tras la conquista. Lentamente, la asimilación étnico-cultural de los más cercanos a este patrón, convirtió en distintos al resto bajo la denominación común de “gitanos”, en la medida que constituyeron el grupo étnico-cultural por excelencia. Y de ahí arranca la confusión en unos y otros. Ni los castellanos son todos hijos de la repoblación, ni los gitanos son todos de hijos de la misma raza. Pero a unos y otros les une el tajo que los separa: la abdicación o la resiliencia respecto a la cultura previa a la conquista castellano-católica.

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P. Si al-Andalus no es necesariamente sinónimo de Andalucía, ¿por qué es en Andalucía donde más se reivindica el pasado andalusí?

R. No es fácil contestar en pocas líneas a esta pregunta. La península vivió dos edades medias porque vivió dos edades antiguas. No hubiera existido al-Andalus de no haber existido la Hispania Bizantina, y ésta existió porque existió la Bética. Y cada una de ellas no se corresponde cultural ni políticamente con las unidades culturales y políticas de las que podría traer causa. Son identidades únicas que conforman sobre la herencia anterior y que determinan la identidad futura.

Pero cuando se produce la involución y el sur peninsular es condenado al feudalismo que no conoció antes de la conquista, es precisamente aquí donde se producen las más dolientes reacciones populares de resistencia. No ocurre lo mismo en Aragón o en Levante. Es Andalucía la que metaboliza al-Andalus en una memoria que ignora pero que no olvida. Como si la tuviera clavada en la médula. Y la reconfigura en una cultura de resiliencia popular que reivindica libertad y ciudadanía. Por eso no hay extremos: somos bueyes o lobos.

P. Cuando se cuentan otros genocidios-epistimecidios, nunca se habla de la expulsión o exterminación total de la “población original”. Es decir, se alude a un proceso de violencia y exclusión pero se reconoce el mestizaje. Sin embargo, cuando se cuenta la expulsión de sefardíes y moriscos de al-Andalus, la Historia hegemónica cuenta que fueron expulsados con “éxito” y punto cuando, en el caso morisco además eran mayoría. ¿Es eso posible?**

R. Es consecuencia de la lobotomización histórica y del mantenimiento de la amenaza a parecer distinto. Los pilares sobre los que se asienta el nacional-catolicismo están intactos, a pesar de las sístoles y diástoles vividas desde entonces. De la negación de nuestra identidad ha dependido la salvación de la misma. Una paradoja difícil de entender. Hemos hecho de la memoria olvido y de la libertad sumisión, pero para no olvidar y no dejar de ser libres. Sin embargo, estamos viviendo una etapa de durísima involución moral y de un peligroso revisionismo histórico, desde la negación de la inquisición o minusvalorar el genocidio franquista, que intenta desmontar de nuevo las evidencias desveladas, especialmente tras el movimiento autonomista. De ahí la trascendencia histórica que supone hoy en día mantener un discurso científico sobre lo que fue la secuencia andaluza (especialmente, bética-bizancio-al Andalus) y la pervivencia de la memoria popular en el magma cultural de quienes se resistieron o no pudieron asimilarse al patrón castellano-católico.

P. En la construcción de un feminismo-transfeminismo andaluz algunas voces se han sentido muy identificadas: extremeñas, murcianas y canarias, sobre todo. ¿Por qué crees que es así?

R. Porque son andaluzas de la misma manera que somos extremeñas o canarias. Respondemos con idéntica emoción cuando descubrimos que somos espejos las unas de las otras, los unos de los otros. La construcción de la identidad nacional-católica se ha hecho por exclusión o anulación del diferente. La reivindicación de la diversidad es la batalla del siglo XXI, desde la aspiración a la igualdad en derechos y oportunidades.


*Quiero aclarar esta pregunta tan directa. Nunca he entendido que, después de siglos de mestizaje, las únicas personas que identificamos como “las otras” en Andalucía tengan que ver siempre con el pueblo gitano. Resulta extraño y sospechoso que no rescatemos la mezcla como identidad en Andalucía. Tengo un artículo pendiente sobre esto pero creo que afirmar que nunca ha habido mezclas entre pueblos -aunque sólo sea por casualidad- es negar la verdad más aplastante en pos de una mentira que siempre se teoriza con palabras. Escribí en mi Facebook hace poco lo siguiente:

“A veces siento que no estamos preparadxs para tanta libertad. Que hay datos e informaciones para la que no estamos aún listxs. Me pasa cuando creo necesario empezar a hablar de mezcla. De la mezcla que somos, de la mezcla que nos ha constituido… Me he criado en una tierra cuya historia continuada más larga hasta ahora fue la historia de Al-Ándalus. No ha existido otro período en Andalucía más largo que aquél. Fue un período marcado por la mezcla, las influencias entre culturas, la “expulsión” del pueblo morisco a posteriori que no constituía ni por asomo ninguna minoría. También por la persecución al pueblo gitano que tan presente está en mi calle, en mi cultura, en mi concepción de familia, en mi día a día.. Hacer creer que lo morisco, por ejemplo y siendo mayoría, no forma parte de las personas andaluzas es ridículo. Es como decir que las mujeres -siendo la mitad de la población- no han aportado nada a la historia. Aunque sólo fuera por casualidad o estadística… esto no hubiera sido posible. Pero lo que siento es que nunca hablamos de la mezcla como identidad propia. Me pregunto cómo podríamos hacerlo reconociendo todas las aportaciones históricas que han habido. Cómo se podría hacer sin dejar de denunciar los privilegios que unas mezclas o identidades tienen sobre otras, sin dejar de reconocer la violencia que reciben las identidades racializadas, las expropiaciones… ¿Cómo hacer de la mezcla la identidad real que rompa con la ficción de las categorías dualistas perfectamente separadas y opuestas sin caer en el cansino discurso de “ni esto ni lo otro, igualdad” ¿Alguien más ha pensado en esto?”

Sé por ejemplo que una inmensa mayoría de personas en Andalucía que somos identificadas como payas tenemos sangre gitana. Lo sé porque en mi propia familia se dan estos casos. Creo que incluso tener que afirmar esto como raro implica haberle dado la vuelta al concepto “raro” para hacer de lo propio una ficción extraña. Lo que no hagan las palabras… convertir mentiras en verdaderas. Lo que me preocupa es que nunca hablemos de la mezcla como identidad. Creo que podemos hacerlo sin necesidad de negar que hay unas mezclas que tienes privilegios sobre otras. Me parece que Andalucía tiene la obligación moral de rescatar este legado. Quizás podamos generar relaciones más sostenibles.

Recuerdo también el documental Gurumbé que nos remite a las raíces africanas y negras muy presentes sobre todo en Cádiz y Andalucía. En este documental se llega a afirmar que el prejuicio en  torno a que la gente de Andalucía es “floja” viene de un estereotipo asignado a las personas esclavas que residían aquí. Es decir, que los estereotipos despectivos con respecto a Andalucía tienen mucho que ver con que en un momento de la historia esta tierra no se identificó como una tierra “pura” (desde el ideal nacional católico), sino mezclada. Y la mezcla es algo que se rechaza enormemente desde el discurso hegemónico: “existe pero cada cual en su sitio”.  La historia ha cambiado pero es necesario recordad que las identidades no siempre fueron las mismas y que también somos producto de esto.  No hay que olvidar que la barrita de en medio de los binomios (/) están para separar cosas. 

** Para profundizar sobre este punto, os recuerdo leer “La huella morisca”.

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Los NO-LUGARES de mis entretelas | NO ni ná…

Este artículo ha sido posible gracias a la aportación de la prima mecenas Ana Jiménez. Si tú también quieres amadrinar un artículo, te explicamos cómo en el apartado APÓYANOS

Mar Gallego

Algunas personas tenemos una nostalgia de colectivo profunda. No sólo damos importancia a una amistad, una familia, una pareja… sino que anhelamos la magia que puede llegar a darse en una visión global compartida, una creatividad trabajada a varias manos, un dejarse leer en grupo. Tú me miras y ya me entiendes…

El encontrar un equipo con el que tengas “la chispa adecuada” para hacer o dejar de hacer cosas es –desde mi punto de vista- lo más parecido a encontrar a personas con las que te encanta jugar. Yo nunca he dejado de hacerlo y me parece tremendamente importante incluir este sentimiento de juego y entusiasmo en nuestras vidas. Jugar es una cosa seria. No divertirte ni reírte con las personas que te rodean es un problema. Mercury decía que “la peor enfermedad es el aburrimiento”. Recuerdo todas las veces que he oído a las mujeres mayores de mi entorno mencionar esa frase: “qué aburrimiento”, “estoy aburría” (suspiro, suspiro, SUSPIRO). No es lo mismo que decir que estás cansada. No es lo mismo que decir que estas harta. Que una mujer andaluza como mi madre dijera que estaba aburría tenía otras connotaciones distintas que tienen más relación con la ausencia de un compartir y una magia colectiva. Un proyecto mucho más grande que tú misma y que esa vida que te explota y te aburre. Tu vida te aburre. Es que no llega ni siquiera a hartarte. Te aburre…  ¡Qué doloroso joder! Sigue leyendo Los NO-LUGARES de mis entretelas | NO ni ná…

Existen políticas andaluzas. SUPERADLO

Este artículo no tiene prima-mecenas todavía. Si quieres ser tú, abajo te explicamos*

Mar Gallego

Victoria Kent, Política andaluza de la que hablamos en este artículo. https://feminismoandaluz.wordpress.com/20-transgresoras-andaluzas/

“Para ser andaluza eres más educada que yo”. Ha sido el comentario del socialista Odón Elorza a la diputada gaditana de Podemos Noelia Vera.  Así, sin comerlo ni beberlo… La misoginia (rechazo hacia las mujeres), el clasismo y la andaluzofobia viven tan adentro de los cimientos del estado español, que salen espontáneamente cuando menos te lo esperas. No sé si Elorza habrá pedido perdón o no por su comentario pero, si vemos el vídeo, yo lo tengo bastante claro.

Cuando el socialista se queda desarmado al argumentar su posición recurre al “viejo chiste” del clasismo bajo el objetivo de poner a una persona en ” su sitio” y, de paso, hacerle recordar psicológicamente cuál ha sido su lugar en la historia durante años. En resumen, quizás el subconsciente de Elorza reaccionó violentamente al no encontrar a una mujer andaluza agachando la cabeza al dirigirse a él y diciéndole “señor” o quizás le extrañó no encontrar a Noelia Vera donde muchas mujeres de clase obrera andaluza han estado (representadas y de hecho) durante décadas: sirviendo en las casas de la gente pudiente. Qué rico es el lenguaje de esta tierra señorxs.. “pudiente”: el poder es la consciencia de que se puede. Se puede violentar a otras, machacar a otras… Si puedo, ¿por qué privarme de ello?

Quienes siguen este proyecto saben que para mí las únicas personas indiscutiblemente valiosas e imprescindibles son quienes han garantizado lo único que debería ser indiscutiblemente valorado: los cuidados y la superviviencia. Así que no, esto no es una crítica a las mujeres trabajadoras del hogar que tienen, sin lugar a dudas, una educación humana con la que Elorza no puede ni alcanzar soñar. Más quisiera este señor tener la sabiduría de mi madre.

Así que no, si su concepto de educación es el hegemónico, el que ha estado haciendo que estas mujeres fueran toda la vida sirvientas del discurso,  definivitamente en mi tierra no tenemos educación. Porque lo hegemónico es demasiao reduccionista, demasiao poco mezclao pa la mezcla y la riqueza que esta tierra tiene. Demasiao pobre pa la gente pobre que es rica en cultura y discursos. En Andalucía huimos con espanto de las categorías cerradas. Aquí la política puede ser cantanda, la calle y el carnaval son una escuela, el arte y las verbenas una posición política.  Con todo, aunque esta mezcla no se entienda muchas veces dentro de otros discursos jartibles, si lo que usted busca es educación de la oficial, puede buscar referentes en todas aquellas manifestaciones culturales hechas en Andalucía y convertidas en productos mercantiles para el gusto y disfrute de otros pueblos. También puedo recurrir, si lo desea, a las formas que usted prefiera para hablarle. No creo que me cueste ya que el lenguaje que usted usa para insultar al pueblo andaluz fue iniciado también por un sevillano, Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana. ¡Vamos! Que en Andalucía tenemos pa tó los gustos: cultura hegemónica, popular, académica… ¿Qué educación quiere que escoja, señor Leorza, para dirigirme a usted. Soy bastante polifacética.

El cuestionamiento constante a las políticas andaluzas

En realidad lo que Elorza ha hecho es en política de todo, menos original. Las políticas andaluzas sufren una discriminación más en sus trayectorias: como mujeres por una parte y como andaluzas por la otra.

El empresario Manuel Muñoz fue acusado de agresión sexual por la diputada gaditana Teresa Rodríguez después de que éste simulara besarla en un acto público. Argumentó que PODÍA (poder otra vez) hacer esto porque Teresa “es de Cádiz y en Cádiz hacen chirigotas que se meten hasta con el Rey, si llega a ser de Checoslovaquia no se la gasto”. A mí particularmente tener gracia me parece un arte que hay que empezar a saber valorar incluso. Pero ¿no eliges tú el momento para hacerlo? Supongo que si Rodríguez decidiera libremente hacer reír, se montaría un espectáculo bueno bueno por el que tendríamos que abonar la entrada para verla. Pero oigan… es que es una política que usa su lenguaje para expresar sus ideas. ¿Qué ocurre cuando te pisan y te niegan tu forma de expresarte? Esto no es un estereotipo más. Esto no es un derby de estereotipos. Esto es muy serio. Meterse con la educación y la palabra de todo un pueblo es negarle su voz en un mundo donde la voz es el dispositivo principal para generar identidad, reconocimiento y poder. Si Parlamento viene de parlamentar y esto  es sinónimo de conversar, ¿dónde me dejas a mí cuando te mofas de mi manera de hablar? ¿No me están negando un lugar equitativo en la cansina jerarquía de los lenguajes?

Pero sigamos…

Hace bien poco el ya destituido cónsul de Washington hablaba así en sus redes sociales abiertamente de la presidenta andaluza Susana Díaz. El comentario a la vestimenta y a la apariencia de las políticas, por supuesto, no podía faltar. En 2007, Montserrat Nebrera (PP) se burlaba del acento andaluz de la ministra Magdalena Álvarez de la siguiente forma: “tiene un acento que parece un chiste”.

Son algunos ejemplos de un largo etcétera aburridor y violento.

Así que gente… como ya expuse en su día en el Manifiesto,

¡Éstas son nuestras maneras de hablar y de expresarnos y nos encanta! ¡SUPERADLO!

Mientras lo superáis, yo me voy a tomar una cervecita entre cante y teoría…


*Gente, ya sabéis que estamos buscando apoyos económicos para sostener el proyecto. Entre lo que necesito, migrar la web a una que no sea free y evitar anuncios, etc. Pongo abajo cómo podéis ayudar pero también expongo que -al ser éste un proyecto creativo que quiero que siga siendo libre- no me interesa el tema partidista. Así que no aceptamos mecenas bajo nombres de Partidos Políticos. Sí a título asociativo, individual, etc. Este proyecto es político pero no es partidista. Gracias. Si quieres ser prima-mecenas o ayudar donando, escribe a feminismo.andaluz@gmail.com. 

El privilegio de elegir a quien se cuida

Mi madre dando de comer a mi sobrino.

El otro día estuve viendo este programa de citas tan famoso: First Dates… Sí, también veo la tele de vez en cuando. En éste, un tipo empezó a decir de una manera muy despreocupada que le daba igual si la mujer con la que iba a tener una cita aquella noche tenía hijes o no. No sé si le preguntaron previamente por esto pero teniendo en cuenta que el tipo tenía más de 50 años y que las mujeres -aunque a algunos no les guste- venimos con vivencias, experiencias y responsabilidades a nuestra espalda, el comentario me sobró mucho. Querría medallita el señor.

Sin embargo, lejos de quedarme con la idea de que los hombres tengan que estar dando opiniones constantes sobre si una mujer tiene o no hijes (algo que al revés pocas veces ocurre), lo que me provocó la situación fue otra reflexión totalmente distinta:  ¡Claro que te da igual colega! Y te da igual porque a ti la sociedad no te coloca en la obligación de responsabilizarte de los cuidados de nadie. Diciéndolo de otra manera, si yo fuera una mujer que tiene a su cargo una criatura, por poner un ejemplo, no me gustaría que mi pareja potencial me dijera que le da igual mi situación. Lo que veo que ocurre es que esto parece ser el máximo de tolerancia que podemos y debemos esperar de un tío cishetero: “que le de igual y nos deje existir con nuestres hijes”, “que le de igual y nos acepte tal y como somos”… Que le dé igual todo.

A mí me interesa más hablar de mínimos. Sigue leyendo El privilegio de elegir a quien se cuida

Con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones

Fotografía de DE MATERIAL INTERCURRICULAR MTT019/11. El ejército de Napoleón y la defensa de la Isla de León y Cádiz

En Cádiz, el ejército napoleónico no pudo pasar. Tanto la estructura de la ciudad como su carácter alegre y guasón ayudaron para que uno de los ejércitos más poderosos: el de Napoleón, no tuviera más remedio que largarse. Como buena ciudad milenaria por la que han pasado culturas y culturas, el carácter de la Tacita de Plata se ha moldeado a base de mezclas y una extraña memoria colectiva sabedora de su increíble historia.

En el caso de la llegada del ejército de Napoleón, éste estuvo en la península de 1808 a 1812, año en el que se proclamó en Cádiz la primera constitución española, más conocida como “La Pepa”*. Toda la ibérica cayó a excepción de los puntos claves donde se llevó a cabo la resistencia: Zaragoza, Bailén, Gerona y Cádiz.

Sin embargo, según cuentan las leyendas y los testimonios de la época, no parece que a la ciudadanía de Cádiz la presencia de franceses les tuviera ni una mijilla alterades. Es más, respondieron al asunto con bastante chulería después de muchísimos intentos fallidos de los franceses por querer entrar**.

Alegría y Tirabuzones

Una de las principales causas de que el pueblo gaditano no temiera al ejército francés fue el poco éxito que tuvieron sus bombardeos. Esto se convirtió en vox populi hasta el punto de que las calles empezaron a cantar la siguiente letra:

Cañones de artillería,

aunque pongan los franceses
cañones de artillería,
no me quitarán el gusto
de cantar por “Alegrías”.

Con las bombas que tiran
los fanfarrones
se hacen las gaditanas
tirabuzones.

Que las hembras cabales
en esta tierra
cuando nacen ya vienen
pidiendo guerra.
¡Guerra! ¡Guerra! Sigue leyendo Con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones

Lola y Rocío, la historia tras la foto

Contaora del post: Mar Gallego

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Cuando empecé la iniciativa de este proyecto, no tenía ni idea de qué imagen tomar que lo pudiera representar en condiciones. Tenía muy claro que quería poner en valor a mujeres no consideradas por las fisnas normas heteropatriarcales y a otras identidades que no suelen tener cabida en lo políticamente correcto. Pensé enseguida en las folclóricas y en les marikas. No me interesaba presentar una imagen bien puestecita de Andalucía que dijera “oye, que también sabemos hablar vuestro castellano y somos tela de productives”. No me interesaba acudir a la defensa de esto sino cuestionar por qué tenía que defenderme de ello. Me apetecía más bien salir del binomio e imaginar otros mundos que no solemos imaginar en nuestro fracaso por soñar la diversidad. Me apetecía poner el pensamiento frente a todo lo que se nos acusa en Andalucía y preguntarme por qué. Por qué tenía que defenderme de eso y cuál era la trampa de hacerlo. Sigue leyendo Lola y Rocío, la historia tras la foto

Querida Mariliendre…

 

Cantaora del post: Mar Gallego



Este post ha sido posible gracias a la aportación de la Prima-Mecenas Ro.

 

 

Querida Mariliendre:
En estos días que tanto hablamos de diversidad, yo quiero acordarme de ti. Seguro que –como mujer y como persona- tú ya tienes un nombre. Quizás ese nombre no te hace gracia ni te gusta, con esa fijación que se tiene en Andalucía con los nombres compuestos. Esos que tan poca gracia nos hacen en nuestras infancias pero que tanto juego nos dan luego para crearnos un nombrecillo profesional pa el twitter. Seguramente, ya a estas alturas, el “ambiente gay” se ha sentido con el poder de cambiártelo. Cuando apareciste en su escena, te miró de arriba abajo, hizo una exhaustiva labor de etiquetado y luego cerró el trato bautizándote como tantas veces han hecho contigo en la vida. En la calle, “puta”, “estrecha”, “ordinaria”. En el ambiente, “mariliendre”.

No es que sea un apodo más amable por venir de un entorno que -sobre todo en estos días- vela por el respeto, ¿no crees? Que premien tu trabajo de ser amiga y compañera constante poniéndote el nombre de un parásito (concretamente de huevo de piojo) no es sutil ni amable. Que como mujer tu definición se limite a tu relación con un hombre, tampoco es nuevo; es machista. Que casualmente –y aplicando la ley de la inversión- no existan términos populares para hombres que se rodean siempre de mujeres bolleras, me da que pensar. Tú sabes amiga que yo –como V de Vendetta- no creo en las casualidades. Sigue leyendo Querida Mariliendre…

“El palacio de las demencias”. Seguir haciendo

Por María Sabroso. Sexóloga, Psicoterapeuta y Trabajadora Social en Andalucía. Sabroso trabaja desde hace años con y para personas en situación de dependencia. Acude a los diferentes hogares para ver la situación que atraviesan y cómo viven los cuidados quienes se ocupan de ellos. En su inmensa mayoría, mujeres. Siempre pide permiso para escribir acerca de ellas y cuelga sus reflexiones en sus redes sociales. Este relato nos atravesó especialmente y le pedimos permiso para publicarlo. Muchas gracias María por tu generosidad y por denunciar estas cuestiones. Tan invisibilizadas…

Cuando llamo por teléfono a la familia para concertar la visita domiciliaria me sorprende el cansancio de la voz que me responde. Una dejadez en las sílabas y cierta urgencia en colgar me hacen intuir que la mujer del otro lado cuida de varias personas y está acostumbrada a economizar su tiempo. Al llegar a la vivienda me atiende ella solícita, con un marido detrás que pareciera querer ocupar algún papel importante en la obra de teatro al andar por el pasillo diligente, pero que se revela más tarde como actor invitado en una esquina del escenario.

– Son dos. Me dice la cuidadora.
– ¿Dos? respondo yo.
Me hace pasar y antes de entrar observo un cartel en la puerta, avisando de la experiencia. Me quedo mirando fijamente y leo: “Este es el palacio de las demencias. Entras en otro mundo. Al salir ya no serás el mismo”.
-Es algo que escribió mi hijo-, me dice ella. -Es poeta y está muy afectado por la situación.
Noto como algo indefinible me aprieta por debajo del vientre. Sí, son dos. Dos camas articuladas, dos mesitas de noche llenas de pañales y medicamentos, dos calefactores, dos mujeres sin dientes y ajenas al mundo.

– Son mi madre y mi suegra,-dice ella sonriendo algo forzada. Siento su pudor. -Llevo cuidando de ellas tres años. Y así están.- Una encogida, con los ojos cerrados y la boca abierta, hace un gesto que no entiendo con el brazo por debajo de las sábanas de franela. La otra musita frases que parecen no tener sentido y gime llamando a su madre.

Mar: En la foto, mi abuela Antonia, madre de mi madre. Fue trabajadora andaluza fuera y dentro de casa. Mi madre siempre cuenta que fue la que sacó a su familia adelante ya que su pareja no asumió nunca sus responsabilidades familiares. Algo que vivieron muchas mujeres andaluzas. A pesar de todo, el carnet de identidad de mi abuela, que nunca pudo aprender a leer y a escribir, tenía muy claro qué saberes valían y cuáles no. Para el estado, mi abuela era simplemente una analfabeta. Daba igual el trabajo que ejecutara o los conocimientos sobre cuidados y otros que tenía. Daba igual su labor social. En su dni, quedaba totalmente estigmatizada con un rotundo “NO SABE”. Creo que sobran las explicaciones a este punto. Mi abuela pasó de ser cuidadora a cuidada. Tras sufrir una embolia, sufrió parálisis total y pasó a ser considerada “gran dependiente” Perdió incluso el habla. Mi madre asumió durante catorce años sus cuidados sin apoyo alguno (ni institucional ni de ningún tipo). Todo ello, a pesar de vivir con una esclerodermia sistémica. La historia de las mujeres andaluzas puede contarse a través de sus cuerpos. Mi abuela Antonia murió a los 75 años. Mi madre Antonia con 62 años recién cumplidos.

Mírala, cara a cara | Por fin la segunda Playlist del feminismo andaluz

Qué de contradicciones y momentos han surgido a lo largo de la elaboración de esta segunda Playlist de “Como vaya yo y lo encuentre”…  Al final hemos optado por hacer un pipazo entre varios estilos obteniendo un resultado maravillosamente bizarro en el que conjugamos fiesta y reivindicación, sevillanas y rap, ironía y memoria. ¿Por qué? Porque ahí somoh. Porque podemo…

Quiero hacer aquí un homenaje a las mujeres andaluzas raperas, en especial a la cordobesa Gata Cattana que nos dejó hace muy poquito. También a la malagueña Pepa Flores con algunas de sus canciones menos conocidas, en el tiempo en que quiso matar a Marisol. Pepa Flores fue una increíble activista de izquierdas y la Historia única prefiere reducirla al personaje que encarna perfectamente lo que el estado español ha hecho con Andalucía: expolio cultural y reapropación a cambio de decirnos “no valéis pa ná”.

De otro lao, la lista es un homenaje a las sevillanas y una invitación a su revisión. Con todo, consideramos que las sevillanas son una gran herramienta para la subversión. Durante años nos ha colocao frente a compañeras a las que hemos mirao a los ojos y cara a cara. Ese sentir corporal queremos incluirlo en nuestros devenires feministas.

Y, por último, y no menos importante. Esta lista se la quiero dedicar por entera a mi madre Antonia, trabajadora andaluza sin descanso, cuidadora, bruja, reina de la inteligencia emocional y la persona más importante de mi vida. Tu partida me ha dejado con el mayor legado entre manos y corazón. Gracias por haber labrado la memoria que me amputaron con tus olores, tus sentidos y tus recetas. Gracias por esas raíces que me hacen mirar pa atrás pa poder mirar palante.

No quería dejar pasar la oportunidad de invitar a la crítica sin juicios. No suscribimos por entero ninguna de estas letras. Ni siquiera las que se acogen de manera más “feminista”. Es más, algunas incluso incluyen frases que no nos gustan ni compartimos pero la razón de que estén ahí tienen un sentido. Vamos a dejar que cada cual le de el suyo sin mayores explicaciones. Tampoco queremos gustar a tó el mundo.

Poneos los cascos y disfrutadla mientras andáis por las calles. OJALÁ OS GUSTE.

GRACIAS POR TÓ

¡Esperamos que os guste la selección! ¡Si no escuchaste la primera lista, haz click aquí!

*La foto de Ocaña y la de las mujeres peinándose son de la fotógrafa Colita.

Comprueba de qué otras formas puedes apoyar este proyecto. Conoce nuestros objetivos.

La Generación Susurro

Sirva este texto como salida a la rabia y la tristeza.

 

Nuestras madres y padres y tutores convivieron en Andalucía con hambre, hacinamiento, violencias machistas, sexuales, abusos y pobreza. Nuestras historias familiares se parecen demasiado: alcohol, abandonos, muches hijes, cuidados insostenibles, reveses económicos, enfermedades… ¿Quién dice que aquella historia no era la nuestra? Tuvimos un pase para estudiar, hacer una carrera y olvidarlo pero en nuestras infancias tenemos aún los susurros de las noches en las que se ideaba un plan para comer al siguiente día, los gritos ahogados de nuestras madres y la desesperación de nuestros padres porque no había, el miedo a la cartas certificadas que venían de cualquier organismo del estado. Los rezos a la Virgen del Carmen que gobernaba solemne el cabecero de la cama… las crisis de quienes siempre han estado en crisis. Y, aunque tuvimos un “pase a la otra vida” no teníamos la seguridad del vecino cuyo abuelo tenía grandes tierras o una empresa de muebles. Ni la aplastante confianza en sí misme de quien llevaba al colegio el último modelo de estuche.

Foto de Català-Roca. Gran Vía de Barcelona 1984. Fijaos en el cartel de “Ay pena, penita, pena…”

Crecimos con el complejo heredado de la pobreza. “Siempre me he sentido inferior a los demás”, me dijo mi Antonia un día. “Yo creo que era porque era pobre”. Nuestras casas eran sólo un rincón para vivir. ¿De dónde sacarían las casas les otres niñes? ¡Reconocedlo, reconocedlo! Hemos sentido vergüenza de nuestras casas. Porque la pobreza -y qué bien amarrado lo tenéis- genera vergüenza. ¡ENCIMA! Una amiga tenía una casa con patio de mármol y con columnas. ¡Con columnas! ¿Cómo pensar que éramos iguales?

“No hemos sido ambiciosos”, decía mi madre. “No hemos aspirado a nada”. Nuestra generación, la que ya era otra generación, la que tuvo el pase para estudiar… sí aspiró a mucho. Toda la casa lloró con orgullo la llegada del primer título a la familia, la llegada del primer trabajo… Sigue leyendo La Generación Susurro